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por banderillas de gasolineras, una generación post-bobbykennedy de creadores, musicos y artistas, se atrevieron a pasar por los pantanos de las promesas envainilladas.
Formándose en desiertos de Jujuy mirando las Noches de las Narices Frias, creyendo en un belen de Paz Navideña donde reyes magos del Sahara se unen al barbudo Santa Claus de las nieves, siendo mestizados para desear un sueño de rubias, viendo a presidentes y militares de rodillas en la iglesia, con los bigotes aun jugosos de sangre fresca, e intestinos aplastados debajo de las suelas, la juventud y algunos de los creadores sensibles a la poesia gratis, se ponen a travestir esos elementos. Escojen modos muy populistas, al igual que la cultura de todo lider, y prestan nombres o apellidos (Evita Todo), imitan las huellas (los brasileños Pie de Pelé y Karl Markt de Uberlandia), pretenden ser Suecos (El Nobelcito) o hijos de terratenientes (Jorgín Todoesmío y el Cumbiasound), esposas de jueces (La Mandibula de Neuquen). Aprenden a vivir con los pocos medios que tienen en un mundo de telenovelas reinterpretadas.
Siendo cumbias la música de las mucamas, los discípulos de este confusionismo latente hacen saltos de Rayuela intelectual hacia atras, para mejor avanzar. En una entrevista con El Mili Ciego, de Quito, el cantante Ramon Valdossa menciona un IBW, Instituto de Lunatismo Abordable de Eindhoven, la capital de la compañia Philips